Software de código abierto: un nuevo modelo de negocio

Por ITEISA (Programación, Internet y Tecnología)

El ayuntamiento de São Paulo (Brasil) acaba de aprobar la creación de varios
telecentros o núcleos informáticos y de telecomunicación repartidos por los barrios más
humildes de la ciudad con el fin de facilitar el acceso a las nuevas tecnologías e
Internet a las clases más desfavorecidas. Se pretende así reducir la brecha digital entre
las capas sociales del municipio, fomentar la capacitación profesional de los
desempleados, ayudar a la revalorización de estas zonas marginales a través del
tránsito habitual de personas y apoyar la participación popular en proyectos
comunitarios.
Acceso gratuito a Internet y a recursos informáticos con coste cero para los habitantes
de estos barrios humildes. ¿Cómo es posible?
El Software Libre es el principal ingrediente del éxito de esta iniciativa solidaria.
Programas informáticos de calidad y exentos de las caras y restrictivas licencias
comerciales. Software libremente modificable y distribuible, surgido de la comunidad y
dirigido a la comunidad, casi siempre ajeno a las caprichosas leyes del marketing o al
mero interés económico.
Según los sondeos periódicos de Netcraft1, Apache es actualmente el servidor web
líder en el mundo, preferido por siete de cada diez máquinas de Internet, muy por
delante del IIS (Internet Information Services) de Microsoft, con el 21% del mercado. La
génesis de esta pugna comienza en 1995, cuando Brian Behlendorf comienza a
programar un servidor web y publica de forma altruista el código fuente en la Red.
Muchos administradores de sistemas encontraron útil este proyecto y enseguida se
animaron a corregir los defectos del programa original y a añadir nuevas funciones que
solventaban necesidades más específicas, cediendo nuevamente las mejoras al
dominio público. Del trabajo voluntario de cientos de desarrolladores surge Apache
como hoy lo conocemos: un estándar de facto para servir contenidos HTTP, fiable,
transparente y de libre uso y distribución, capaz de ganar la confianza tanto de las
grandes empresas e instituciones como de los usuarios domésticos.
Algo se mueve en la joven pero convulsa industria del software; probablemente la
anomalía industrial más trascendente del último medio siglo, donde importantes
intereses económicos y estratégicos se erigen alrededor de una creación intelectual
que es intangible. Los programas informáticos, que en sus orígenes no eran más que
un valor añadido a las costosísimas computadoras de le época, pronto cobraron tanta
importancia como el complejo y caro hardware.
Cuando el código fuente se convirtió en secreto industrial, las casas comerciales
comenzaron a limitar la hasta entonces habitual copia y distribución del software entre
usuarios mediante contratos y licencias de uso que prohibían compartir lo intangible
con otras personas. El desarrollo y la natural evolución de los programas y algoritmos
informáticos quedaron limitados de este modo al ámbito de la propia compañía, y el
software dejó de ser regalado por los fabricantes de computadoras para convertirse en
una potente industria.
Hoy en día Microsoft es el mayor fabricante mundial de software con 23.780 millones
de euros de facturación2 y más de 22.000 empleados. Es también el mayor inversor del
mundo en I+D. ¿Cómo puede un programa informático desarrollado por voluntarios
competir exitosamente con un producto de Microsoft?
Esta pregunta contrapone dos modelos de negocio antagónicos: el desarrollo de código
abierto (“Open Source”) y el desarrollo cerrado (“privativo”). Dos interpretaciones
contrapuestas de la más elemental naturaleza de la información digital: la posibilidad
de clonar un original en múltiples copias no degradadas de si mismo, a un coste
despreciable.
Esta infinita reproducibilidad del software no es en absoluto una diferencia sutil, y
representa por si sola una importante diferencia cualitativa respecto a otras creaciones
industriales e intelectuales de la Humanidad.
Así, el hecho habitual de tomar prestado un libro de poesía, una herramienta o una
taza de azúcar supone el evidente traspaso de un bien singular entre dos individuos, lo
que provoca una nueva situación donde uno ve perjudicado su estatus inicial en favor
de otro, beneficiado exactamente en la misma medida.
Pero en un contexto donde el objeto de intercambio puede ser reproducido sin coste, la
asimetría inicial se puede convertir en una situación de ganadorganador
que deja sin
sentido algunas preguntas. ¿Puede robarse el software?
El proyecto GNU
Como tantas otras veces en la Historia, en la primavera del año 1971 la génesis de un
descubrimiento brillante dormía escondida en las pequeñas frustraciones de lo
cotidiano. En el Laboratorio de Inteligencia Artificial del Instituto Tecnológico de
Massachusetts (Massachusetts Institute of Technology, MIT) el joven investigador
Richard M. Stallman estaba harto de interrumpir su trabajo para recorrer los largos
pasillos del centro y comprobar que el documento que había añadido horas antes a la
cola de impresión se había vuelto a atascar en la impresora del laboratorio. La máquina
no era capaz de emitir una señal de advertencia cada vez que esto sucedía, y Stallman
decidió modificar por sí mismo el software para añadir esta función.
Por su descuidada imagen personal y la vehemencia a veces fanática de sus ideas de
justicia y compromiso social, Richard Stallman era considerado en el MIT un personaje
extravagante, probablemente el último icono del movimiento hacker de los convulsos
años setenta. Quizás por este motivo cuando los programadores del laboratorio de
Xerox en Palo Alto le niegan el código fuente del software de la impresora, Stallman
asume el rechazo a su propuesta de mutua colaboración entre colegas como una la
traición a sus principios.
Para Stallman la prohibición de copiar software era una idea contra natura, hasta el
punto en que con un idealismo casi utópico abandona en 1983 su labor investigadora y
aúna colaboradores y esfuerzos para acometer la tarea ingente de programar un nuevo
sistema operativo basado en la idea de cooperación mutua, buena vecindad y justicia
social: GNU.
A diferencia de otras creaciones intelectuales de la Humanidad, como la música o la
matemáticas, las computadoras pueden ser programadas por cientos de personas
geográficamente distantes que aúnan simultáneamente su esfuerzo para solucionar
problemas comunes. Cuando el fruto de la labor colectiva no está restringido por tasas,
leyes de propiedad intelectual, políticas de empresa o patentes que gravan su uso y
limitan su desarrollo y difusión hablamos de Software Libre.
El sistema operativo GNU (acrónimo recursivo de GNU’s Not Unix) es una
implementación libre y multiplataforma compatible con UNIX. Más allá de la mera (y
colosal) labor de programación, Stallman aporta al proyecto GNU una importante
dimensión social, entendiendo el software como la cooperación en libertad entre
individuos con problemas y soluciones comunes.
En su manifiesto fundacional el proyecto GNU define los cuatro postulados
fundamentales que se convertirían en la piedra angular de su éxito y supervivencia:
0. Libertad para usar los programas, con cualquier propósito.
1. Libertad para estudiar el software y adaptarlo a las necesidades propias de cada
usuario.
2. Libertad para distribuir copias y ayudar así a los demás.
3. Libertad para mejorar los programas y hacer públicas las mejoras, beneficiando
así a la comunidad.
El sistema operativo GNU se realiza respetando las interfaces entre los diferentes
componentes UNIX, emulando la arquitectura modular cuya eficacia había quedado
demostrada anteriormente, pero introduciendo los avances que Stallman había
observado desde su laboratorio en el MIT. La compatibilidad UNIX garantizaría la
supervivencia del proyecto y facilitaría la migración entre sistemas a los futuros
usuarios.
Una década más tarde el proyecto GNU ya contaba con versiones libres de la mayoría
de las aplicaciones informáticas más utilizadas en la época, incluyendo compiladores,
depuradores, editores de texto y herramientas para el correo electrónico. Faltaba, no
obstante, un núcleo (kernel) capaz de dar al conjunto autonomía completa y cohesionar
todos sus componentes. El desarrollo de la pieza fundamental del puzzle se demoraba
interminablemente.
Casi simultáneamente, en la en la Universidad de Helsinki, el joven estudiante Linus
Torvalds había comenzado “para entretenerse” –según reconocería después– el
desarrollo de un clon de UNIX basado en el MINIX que Andy Tenenbaum había
programado como apoyo a la docencia.
Linus, molesto con los precios excesivos de las licencias de UNIX decide publicar su
trabajo sin ánimo de lucro, pero restringiendo su utilización a finalidades no
comerciales. En 1991 esta restricción desaparece al amparo de la “Libertad 0” de
Stallman y el nuevo núcleo, bautizado Linux, adopta la licencia GPL (GNU Public
Licence) integrándose en el proyecto GNU.
Nace así el sistema operativo GNU/Linux3, una implementación libre de UNIX
multitarea, multiusuario, multiplataforma y multiprocesador, cuya utilización, copia,
modificación y distribución es libre. Para el 2008 se estiman 25 millones de
instalaciones de GNU/Linux en servidores y ordenadores personales, con una tasa de
crecimiento anual del 25% y un mercado de hasta 25.000 millones de euros.
En la actualidad el buscador Google y empresas como Disney, Pixar, IBM, Intel o
Amazon utilizan GNU/Linux en algún ámbito de sus sistemas o negocios. Panasonic y
Sony lo incluirán en su próxima generación de electrodomésticos inteligentes, y las
administraciones públicas de Alemania, Noruega, China, India, Francia, Sudáfrica o
Brasil tienen en marcha proyectos institucionales para usar GNU/Linux y evitar el pago
de licencias de software privativo.
En España, la Junta de Extremadura ha repartido 80.000 copias gratuitas de
GNU/Linux, y la administración autonómica ha ahorrado 30 millones de euros en
licencias4.
Nuevo modelo de negocio
El modelo de negocio del software de código abierto se articula en torno a una nueva
serie de servicios y necesidades transversales: desarrollo a medida, consultoría,
soporte técnico, formación, análisis y auditoría de código, certificaciones, integración de
soluciones informáticas... Así, el libre acceso al código fuente genera valor a través de
las nuevas necesidades y servicios que aparecen y no como consecuencia de la
adquisición de un usufructo. Respecto al modelo tradicional del software privativo, esto
supone una reorientación del negocio hacia el servicio en vez de hacia el propio
producto.
La utilización de los programas informáticos para cualquier fin comercial o particular se
considera un derecho del usuario, que puede pagar por una solución personalizada o
por la adquisición de manuales y documentación de apoyo; o descargar gratuitamente
el software de Internet y no disfrutar de estos servicios.
Las empresas del software de código abierto prescinden de los ingresos por la venta
de licencias de uso, pero se ven beneficiadas así de una base de usuarios mucho
mayor, que sugiere y en ocasiones implementa nuevas mejoras al producto,
lográndose un desarrollo muy rápido y una difusión imposible en el ámbito del modelo
privativo.
El escaso coste de adquisición es una ventaja competitiva respecto al software
privativo, que motiva a otras empresas a utilizar soluciones libres asumiendo unos
costes de personalización, integración y consultoría generalmente mucho menores que
en los desarrollos cerrados. Y esta nueva filosofía de negocio es uno de los
ingredientes fundamentales del éxito de Apache frente a otras alternativas del nicho de
mercado de los servidores web.
Esto tiene importantes consecuencias cuando el objetivo de los programas informáticos
es el uso social o institucional. El ayuntamiento de São Paulo acaba de aprobar la
creación de varios telecentros en los barrios humildes donde los vecinos pueden ahora
disfrutar de una formación gratuita en Nuevas Tecnologías que les garantice afrontar el
futuro y el mercado laboral en igualdad de condiciones y al margen de la brecha
tecnológica, con una experiencia real en el uso del ordenador y las aplicaciones de
ofimática.
En un momento en el que el hardware está alcanzando precios mínimos y
disponibilidad casi universal, la alternativa GNU/Linux surgida de la comunidad de
programadores de Internet representa algo más que el acceso global a un sistema
operativo de calidad: es la democratización en el uso del software en la sociedad.
Referencias
S. RAYMOND, Eric. La Catedral y el Bazar. 1998.
http://es.tldp.org/Otros/catedralbazar/
cathedralespaper00.
html
M. STALLMAN, Richard, Manifiesto GNU. 1985.
http://www.gnu.org/gnu/manifesto.es.html
1 Monitorización de sitios web e información estadística sobre tendencias en Internet.
http://www.netcraft.com.
2 Fuente: Microsoft Corporation. 2003.
3 Pese a que prevalece la denominación “Linux” frente a la más exacta “GNU/Linux”, la primera se refiere
estrictamente al núcleo (kernel) del sistema operativo, excluyendo el resto del software de aplicación que lo
acompaña.
4 Fuente: Consejería de Educación, Ciencia y Tecnología de la Junta de Extremadura.

Comentarios

  1. Por Jaime Gómez Obregón: el viernes 6 de marzo de 2009 a las 13:18

    El artículo es de 2004, por lo que resulta un poco antiguo, aunque eso no le resta vigencia al tema. Falta maquetarlo bien para que sea más fácil de leer.
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ITEISA

Detalles del artículo

  • Leído 512 veces
  • Enviado el 06/03/2009

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