Todos los que alguna vez hemos estudiado algo dentro del ámbito “reglado” y que más tarde hemos entrado en la vorágine del mundo laboral, hemos sufrido el mismo Shock.... “Lo que me enseñaban en la Escuela/Facultad/instituto no me vale para nada”.
Esta es una reflexión muy plana y sencilla, así que le vamos a dar un par de vueltas al asunto.
Por un lado tenemos las necesidades de un sistema educativo que debe de estar extremadamente planificado, con programas que han de ser aprobados por muchos estamentos previamente a ser impartidos.
Por otro lado en la elaboración de esos planes suele haber un número bastante elevado de personas, y muchas horas de trabajo detrás, normalmente años.
En tercer lugar tenemos el hecho incuestionable de que el mundo de la educación se mueve por unas necesidades y el mundo laboral por otras, que a veces confluyen, en otras no.
Estos condicionantes generan la sensación de que lo que “se explica en clase no tiene nada que ver con la realidad”. Este es un error grave de concepto.
Es imposible, centrándonos en internet ( Lo de las nuevas tecnologías ya está un poco pasado), que nadie pueda implementar en un plan de estudios construido en condiciones, las ante últimas novedades y formas de trabajar. Los saltos tecnológicos en tiempos de semestres son muy amplios, como para ignorarlos pero precisamente por esos tiempos de cambio, no son posibles de adoptar y asumir en el plan de estudios.
Debido a esto es necesario, de cara a esos planes, a esas enseñanzas, introducir elementos de tipo conceptual, que induzcan una estructuración de la forma de trabajar y de la manera de afrontar los problemas.
A veces se tarda años en entender la razón de la enorme profundidad de estudio del Álgebra en las carreras técnicas en su primer año, por ejemplo. Pero lo que se desarrolla es la capacidad de razonamiento, la estructuración de los problemas (no estaría de más que alguien nos lo explicara mientras lo estudiamos)




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Por Luis Pacheco Ruiz: el jueves 27 de agosto de 2009 a las 11:59